LOS ARBOLES DE MI CIUDAD
praderas regadas por el cristalino Pance, que tienen por límite
el verde muro de follaje que les opone el Jamundí con sus
densos guaduales; a la izquierda, graciosas colinas cubiertas
de pasto, por entre las cuales murmura el Lili, casi oculto a la
sombra de los carboneros; y allá abajo, en donde desaparece
la gran colina, se extiende una dilatada llanura cubierta de
verde césped, que va a terminar en las selvas del Cauca, y que
ostenta, colocados a regulares distancias, árboles frondosos, o
espesos bosquecillos, dejados allí intencionalmente para que a
su sombra se recojan a sestear los ganados en las horas
calurosas del día.
Palacios,J.E El alferes real 1886
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